La industria de la moda en Perú tiene un potencial enorme y una generación de talentos muy valiosa. Para que ese talento crezca de forma sana, es importante dejar atrás una cultura de competencia excesiva y apostar por una forma de trabajar más colaborativa, consciente y humana. La moda, en el mundo, se construye sumando miradas, compartiendo procesos y aprendiendo constantemente unos de otros.
Colaborar también implica ética profesional: respetar el trabajo ajeno, utilizar materiales de buena calidad y entender que muchos procesos deben tener pagos justos. Cuando existe claridad, respeto y cuidado, las colaboraciones se vuelven sostenibles y realmente beneficiosas para todos.
Creo profundamente que hacer las cosas de forma correcta te lleva a encontrar tu gente: un grupo de personas que entienden tu visión, se apoyan y crecen juntas. Eso es lo que he vivido en estos siete años en Perú, y ha sido una experiencia muy gratificante. Hoy puedo decir que estoy creando moda con mis amigos, y eso es increíble, porque no solo trabajamos juntos, también nos divertimos y disfrutamos el proceso.
Soy Gustavo Diamancci, diseñador venezolano, vivo en Perú desde el 2018 y soy la mente creativa detrás de la marca Diamancci.